PROYECTO DE CONVIVENCIA

Educar implica desarrollar competencias que favorezcan la integración personal, social y laboral de las nuevas generaciones en un contexto social en constante evolución. En el ámbito que nos ocupa, “aprender a convivir” construye una de las finalidades básicas del sistema educativo. El reto de los centros escolares es desarrollar un modelo de convivencia asumido por la comunidad educativa (lo que implica la participación en su elaboración y desarrollo de las familias, el profesorado y el alumnado) y basado en valores democráticos. El “aprender a convivir” está relacionado con todas las competencias básicas (por lo que impregna toda la tarea del centro), pero especialmente con las competencias “Social y Ciudadana” y “Autonomía e iniciativa personal”. Competencias que, al no tener un área de referencia, corren el riesgo de difuminarse. Aspectos como el ejercicio responsable de la ciudadanía, el aprender a implicarse en el propio centro y en la vida social, el aprendizaje del diálogo, el respeto a los derechos humanos, la empatía hacia las víctmas, la actitud positiva ante los conflictos, el desarrollo de habilidades sociales y el control emocional, la capacidad de convertir ideas en proyectos y de llevarlas a término, el autoconocimiento y el desarrollo de la autoestima, etc., son el núcleo de estas competencias y son aprendizajes imprescindibles para “aprender a convivir”. Desde este punto de vista, los Planes de Convivencia Positiva se convierten en una herramienta muy útil para repensar, diseñar y visualizar las intencionalidades educativas de los centros respecto a estas competencias. Nuestro centro, el IES Luis Cobiella Cuevas, lleva trabajando en este tipo de Plan desde hace unos años.

 

Para este curso 2020-21, los objetivos del Plan de Convivencia Positiva son:
1.- Promover o consolidar la transformación de los planes de convivencia de los centros en modelos alternativos que desarrollen valores prosociales, procesos de diálogo y estrategias de convivencia positiva, así como la prevención, prevención y la resolución dialogada de conflictos.
2.- Impulsar el desarrollo de una educación emocional que potencie las competencias emocionales que permitan al alumnado disponer de herramientas para descubrir,
conocer y regular sus emociones y mejorar su bienestar individual, familiar y social.
3.- Impulsar el trabajo de forma integrada en proyectos colaborativos con otras Redes y Proyectos, atendiendo a la transversalidad del Plan y a la necesidad de contemplar nuevos contextos educativos en los que el trabajo se aborde de manera global.
4.- Fomentar, especialmente, la participación de las familias y del alumnado, así como  la del resto de la comunidad educativa, y la de otros agentes sociales, en la organización, planificación y gestión de la convivencia escolar.

 

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